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Esta interpretación se basaba en las diferencias estratigráficas, metamórficas y de extensión del
plutonismo que se operarían de E a W. El límite se situaba sobre la traza axial del Antiforme del Ollo
de Sapo en el NW, siguiendo sobre el Macizo de Honrubia y sobre el Antiforme de Hiendelaencina
más al SE. Posteriormente Capote et al. (1977) colocarían este límite en la Falla de Berzosa,
manteniéndose en diversos trabajos posteriores hasta que Bellido et al. (1981) introducen una
subdivisión en tres dominios para el área del Sistema Central, teniendo en cuenta fundamentalmente
las diferencias en grado metamórfico y en la extensión de las intrusiones de granitoides hercínicos,
pero todos ellos incluidos en la Zona Centroibérica (Figura 2). Esta subdivisión es similar a la
introducida por Capote et al. (1982) de grandes complejos estructurales:
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caracterizado por el predominio de series ordovícicas, un extenso metamorfismo de grado bajo
(llega a grado medio), la existencia de sedimentos pérmicos y la ausencia de manifestaciones
plutónicas hercínicas en superficie.
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metamórfico de El Escorial-Villa del Prado, al que incluiría, caracterizado por la ausencia de
afloramientos de metasedimentos ordovícicos, un metamorfismo regional en condiciones de
grado medio y alto y la presencia de extensas masas de granitoides hercínicos.
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Albos y La Cañada-Cebreros hasta los de la Sierra de Gredos, en los que pueden volver a
aparecer metasedimentos ordovícicos, aunque los materiales pre-ordovícicos son los mejor
representados. El grado metamórfico es muy variable y la extensión de granitoides hercínicos
muy notable.
Algo más tarde, Gutiérrez Marco et al. (1984) constatan que en efecto toda el área pertenecería a la
Zona Centroibérica, dada la semejanza de las faunas encontradas a ambos lados.
En el trabajo de Díez Balda et al. (1990), y a partir del análisis macroestructural de la Zona
Centroibérica, los dominios Central y Oriental del Sistema Central se incluyen en el Dominio de
los Pliegues Recumbentes, equivaliendo aproximadamente este dominio al Dominio del Ollo de
Sapo (Azor et al., 1992) más la parte adyacente del Dominio del Complejo Esquisto-grauváquico,
mientras que hacia el SW, el Dominio Occidental del Sistema Central quedaría dentro del Dominio de
los pliegues verticales. Una zona ésta última con escasos afloramientos de ortogneises glandulares y
vulcanitas ácidas que pudieran ser correlacionados con el Ollo de Sapo, y con extensos afloramientos
de materiales precámbrico-cámbricos del Complejo Esquisto-grauváquico. En cambio, en Martínez
Catalán et al. (2004a) se vuelve a situar el límite entre los Dominios del Ollo de Sapo y del Complejo
Esquisto-grauváquico en la Falla de Berzosa, ya que más al W de esta estructura no se encuentran
afloramientos del Ollo de Sapo en su posición estratigráfica y empiezan a aparecer materiales del
Complejo Esquisto-grauváquico reconocibles como tales.
En cualquier caso, en casi todo el Dominio Central no afloran series ordovícicas para poder
especificar si está presente o no el vulcanismo del Ordovícico Inferior. Sin embargo, las grandes
masas de granitoides pre-variscos del Guadarrama (ordovícicos según las dataciones existentes)
Capítulo 4