serie NOVA TERRA nº 44 - page 212

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fuertemente descompresivas y un progresivo enfriamiento, la que hemos denominado D
2
plena,
asociada al estadio de recristalización M
2
.
Las edades
plateau
40
Ar/
39
Ar más jóvenes de las obtenidas en rocas con una fábrica S
1
no recristalizada
durante M
2
se sitúan en torno a 327 Ma, lo que hace suponer que durante la D
2
inicial, la sección
cortical permaneció enterrada hasta las profundidades mínimas calculadas para el final de M
1
(~21
km de enterramiento a nivel de la Cuarcita Armoricana) durante un largo periodo de unos 20 Ma.
Este proceso es más similar a una relajación térmica que a una denudación tectónica. Por ello,
interpretamos que después del acortamiento principal las rocas enterradas hasta condiciones meso-
y catazonales experimentaron un proceso de extrusión lateral bajo la pila orogénica, en la dirección
del gradiente de menor carga litostática (Gilbert y Merle, 1987). Es decir, de forma general hacia
el SE, según los criterios cinemáticos observables en la S
2
y con componentes menores en sección
perpendicular SW-NE. El bajo gradiente P/T entre las condiciones de las muestras de las zonas M
1
del granate, estaurolita (1) y distena (M
2
de la sillimanita (1)), implica un adelgazamiento interno de
la zona de cizallamiento dúctil D
2
que es compatible con el proceso de extrusión, aproximándose
epizona y catazona. La sección cortical correspondiente a 327 Ma se refleja en la Figura 58b. Si
los repuntes de presión deducidos de los zonados de los granates tipo A fueran ya de esta edad,
probablemente indicarían pequeños pulsos de acortamiento que anteceden a la desestabilización
gravitacional del edificio orogénico o accidentes contractivos internos (pequeños apilamientos)
dentro del nivel sometido a extrusión. Por el contrario, si son correlacionables con los repuntes de
presión deducidos de los zonados de los granates tipo C, entonces corresponderían a accidentes de
la siguiente etapa.
La etapa de fuerte descompresión retrógrada, D
2
plena, afectó a toda la columna de materiales y
llevó a las rocas desde condiciones de presiones medias hasta bajas presiones. Las direcciones de
la extensión sin-colisional de D
2
en la zona de cizallamiento dúctil son aproximadamente paralelas
a la dirección de la cadena y su sentido general es de techo al SE (Hernáiz Huerta et al., 1996;
Escuder Viruete et al., 1998); al igual que en otras regiones de la ZCI septentrional (S de Salamanca:
Díez Balda, 1983; Díez Balda et al., 1995; Domo del Tormes: Escuder Viruete et al., 1994, 1997;
Escuder Viruete, 1999; Sanabria: Díez Montes, 2007). La edad
plateau
más joven de las obtenidas
en rocas con fábrica S
2
, no recristalizadas durante M
3
, es de ~316 Ma. Esto significa que se eliminó
una carga litostática de 5 a 8 kbar en aproximadamente 11 Ma (~1.4–2.2 mm/año). Al tiempo que se
denudaban, los materiales enterrados se enfríaban entre 110 °C y 160 °C, dependiendo del nivel de
la sección cortical (10–15 °C/Ma).
De igual modo que apenas se reconocen estructuras importantes de apilamiento, tampoco se
reconocen estructuras extensionales de importancia por encima de la zona del granate. Esto hace
suponer que el, o los despegues, se encontraban por encima de los materiales aflorantes; esto es, al
menos por encima del Ordovícico Inferior en Ojos Albos, del Silúrico en El Cardoso-Majaelrayo y
del Devónico Inferior al E de Hiendelaencina.
Durante el episodio de recristalización metamórfica M
2
, asociado a D
2
plena, se establecieron las
zonas metamórficas cartografiables de estaurolita (1), sillimanita (1) y sillimanita + Kfs, que se
Capítulo 13
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