París, 17 de febrero de 1929
¡ATENCIÓN! Lo que va subrayado con lápiz
rojo es muy digno de que lo rumies bien después de leído
atentamente.
Queridísimo Pepín: Recibo tu lacónica carta
en la que me pides te diga sobre qué tema puedes escribir
el artículo para El Amic dels Arts. Ya te dije
que nos gustó muchísimo tu enumeración
de las cosas que te gustan y que Dalí las iba a enviar
al Amic. Yo le dije que suprimiera una o dos cosas como
lo de los culos de los santocristos no por ser un mal gusto
tuyo, pues a mí [me] parece de un gusto exquisito, teniendo
en cuenta que los susodichos culos son los únicos que
pueden llevarse de la mano y dejarlos jugar sin que se escapen
y los cojan los tranvías, sino porque la censura podía
haber intervenido y tú hubieras tenido algunos disgustos.
Yo creo que es por ese camino por el
que debes trabajar, teniendo la seguridad de que llegarás
[a] hacer cosas muy buenas. Cuando te pongas a escribir
arroja toda clase de prejuicios, olvídate de lo que la
gente califica de literario, de buen gusto, de idiotez, etc.,
y da rienda suelta a tu instinto. Naturalmente pasarán
días sin que hagas nada, pero uno vendrá
que te cogerá inspirado, en que tu irracionalidad brotará
libremente y entonces verás cómo te saldrán
cosas buenas. Luego todo es cuestión de arreglar un poco
el estilo -cosa facilísima- y de suprimir lo contingente
dejando nada más lo esencial. No te propongas jamás
escribir sobre tal o cual cosa, sino toma papel y pluma y deja
que tu mano escriba sola. Además no [se] te ocurra nunca
escribir un argumento preconcebido. Por el momento sirvan estos
consejos. Estoy seguro de que cuando estemos juntos podré
ayudarte eficacísimamente. Estoy seguro también
de que harás cosas muy buenas. En el fondo tú
has sido siempre un surrealista y nada más que eso y
ya es bastante porque el surrealismo ES
LO ÚNICO INTERESANTE EN EL TERRENO DE LA CREACIÓN
¿ARTÍSTICA? A continuación te traduzco
unas cosas de Benjamín Péret, el ídolo
de Dalí y mío, el más grande poeta de nuestra
época y aun de todas las épocas. También
te incluyo una prosa de Dalí reciente y por último
[un] fragmento de un cuento magnífico muy largo que hice
hace poco y que incluyo en el libro. Estoy seguro de que te
entusiasmará: es infinitamente mejor y sobrepasa en mucho
la intención de Hamlet.
BENJAMIN
PERET
(hago
un folletón -sobre él, con ejemplos- para la
Gaceta que firmaremos Dalí, tú y yo)
¿Es verdad que las moscas no mueren en las saetas de
los relojes? ¿Es verdad que la paja de arroz sirve
para la confección de los hígados? ¿Es
verdad que las naranjas surgen de los pozos de las minas?
¿Es verdad que la mortadela la hacen los ciegos? ¿Es
verdad que las codornices se alimentan de ovejas? ¿Es
verdad que las narices se extravían en las fortalezas?
¿Es verdad que las salas de baño desfallecen
en los pianos? ¿Es verdad que en las cámaras
obscuras no se oye nunca la canción de los sueños?...
[...] Péret es algo muy gordo dentro del surrealismo.
Si estuviéramos juntos ibas a gozar de lo lindo con
sus cosas. Lo que te he puesto no es más que una sombra.
Ten en cuenta la diferencia de lo surrealista con la pura
idiotez que sin embargo ya participa algo de esta tendencia.
El surrealismo no hace más que animar la realidad corriente
con toda clase de símbolos ocultos, de vida extraña
yacente en el fondo de nuestra subconsciencia y que la inteligencia,
el buen gusto, la mierda poética
tradicional, habían llegado a suprimir por completo.
Por eso es tan vital, está tan cerca de las fuentes
primeras de la vida, del salvaje y el niño. Es
una realidad auténtica sin deformaciones
a posteriori. Cuando decimos que el bigote de Menjou hace
tal y cual cosa decimos más verdad que cuando vemos
un torpedo último modelo y hablamos de la velocidad
que puede desarrollar. Para decir esto último necesitamos
toda una cultura y una experiencia acabada. Por lo demás
y verdaderamente el bigote de Menjou se desplaza mejor en
el espacio que un 50 caballos. Hay
que combatir con todo nuestro desprecio e ira toda
la poesía tradicional desde Homero y Goete [sic] pasando
por Góngora -la bestia más
inmunda que ha parido madre- hasta llegar a las
ruinosas deyecciones de todos nuestros poetillas de hoy. Siento
que estas insinuaciones queden tan deficiente y someramente
expresadas, pero me vengaré cuando nos veamos.
[...]
Comprenderás la distancia que nos separa a ti, Dalí
y yo de todos nuestros amigos poetas. Son dos mundos antagónicos,
el polo de la tierra y el sur de Marte, y que todos sin excepción
se hallan en el cráter de la putrefacción más
apestante. Federico quiere
hacer cosas surrealistas, pero falsas, hechas con la inteligencia,
QUE ES INCAPAZ DE HALLAR LO QUE HALLA
EL INSTINTO. Ejemplo de su maldad el último
fragmento publicado en la Gaceta. Es tan artístico
como su Oda al Santísimo Sacramento, oda fétida
y que pondrá erecto el débil miembro de Falla
y de tantos otros artistas. A pesar de todo, dentro de lo
irremediablemente tradicional, Federico es de lo mejor, si
no lo mejor, que existe. Alberti llega a producir en mí
un malestar más grande que la idea de un Dios, que
la materia fecal que fluye en el vientre de las mujeres bonitas,
que la Sociedad de Cursos y Conferencias, que la jota aragonesa,
que los conciertos de la sinfónica, que Aladrén;
Alberti me repugna por los cuatro costados. El pobre intenta
meterse con nosotros. Me agradará que lo consiga. Alberti,
el anti-vital
y gárrulo Alberti. Piu piu currucutupio
tiu tiu tiu.
Nuestro
film entra de lleno en todo esto. Oscila dentro del mismo
mundo. Lo comienzo el mes que viene.
Y
nada más. Un abrazo muy fuerte de
BUÑUEL
[Agustín
Sánchez Vidal, Buñuel, Lorca, Dalí:
el enigma sin fin, Barcelona: Planeta, 1988, pp. 193-194,
197 y 198.]
Carta
de Luis Buñuel y Salvador Dalí a Juan Ramón
Jiménez (1928)
Sr.
Dn. Juan Ramón Jiménez
Madrid
Nuestro
distinguido amigo: Nos creemos en el deber de decirle -sí,
desinteresadamente- que su obra nos repugna profundamente
por inmoral, por histérica, por cadavérica,
por arbitraria.
Especialmente:
¡¡MERDE!!
para su Platero y yo, para su fácil y malintencionado
Platero y yo, el burro menos burro, el burro
más odioso con que nos hemos tropezado.
Y para V., para su funesta actuación, también:
¡¡¡¡MIERDA!!!!
Sinceramente
LUIS
BUÑUEL SALVADOR
DALÍ
[Agustín
Sánchez Vidal, Buñuel, Lorca, Dalí:
el enigma sin fin, Barcelona: Planeta, 1988, p. 189.]
Salvador
Dalí explica la carta anterior
En aquel momento queríamos mandar, para crear una especie
de subversión moral, una carta a la persona más
prestigiosa de España, únicamente para provocar
una reacción y que la gente dijera: "¿Por
qué lo han hecho?", y tal y cual. Entonces habíamos
escogido dos o tres, y habíamos pensado en Falla, que
tenía un gran prestigio, para decirle que era un hijo
de puta, etc.: lo más que se puede decir; los pusimos
en un sombrero (los nombres), y salió Juan Ramón
Jiménez. Justamente acabábamos de visitar a
Juan Ramón el día anterior, que nos había
recibido sentimentalmente: "A ver, esa juventud maravillosa...",
y dijo haber encontrado unos chicos magníficos en nuestro
grupo. Entonces, sale en el sombrero y escribimos la carta,
que era una carta terrible contra Platero, que el asno
de Platero era un asno podrido, aquello de las estrellas
era un sentimentalismo...; además, es verdad, a mí
nunca me ha gustado Juan Ramón Jiménez, encuentro
que es un poeta pésimo. En el momento de echar la carta,
Buñuel tuvo una duda, pero la echó, la echamos,
y al día siguiente Juan Ramón estuvo enfermo,
diciendo: "No comprendo, un día antes recibo a
estos chicos; me parecen... Y al día siguiente me insultan
de la manera más grosera..." Y no lo comprendió
nunca. Fue una cosa incomprensible.
[Agustín
Sánchez Vidal, Buñuel, Lorca, Dalí:
el enigma sin fin, Barcelona: Planeta, 1988, pp. 191-192.]