Lucus
Augusti, la actual ciudad de Lugo, fue fundada por el emperador Augusto
como población romana y capital del convento jurídico lucense,
durante las guerras cántabras entre los años 26 y 24 antes
de Cristo.
Debió surgir como una ciudad campamental, a partir de la tradicional organización reticular de distribución urbana, propia de los campamentos militares del ejército romano. A lo largo de la etapa imperial fue adquiriendo importancia por su situación estratégica entre las poblaciones también romanas de León, Astorga y Braga, así como por distribuir las calzadas que acercaban a la costa del noroeste peninsular.
Su amurallamiento se realizó en el siglo III, cubriendo con el recinto una extensión superior a la de la misma ciudad, hasta encerrar más de 30 hectáreas, incluyendo tierras de labor dentro de la zona fortificada. Esto originó una gran muralla con ochenta y cinco torreones circulares y numerosa puertas de las que se conservan cuatro romanas, con una longitud total de 2.140 m.
Alguno de estos torreones
conserva los ventanales que debieron tener en dos pisos superiores en que
se remataban originalmente. Su estructura es de laja de pizarra y sillares
de granito, según las zonas, con un grosor que le permite un amplio
camino superior de ronda. En este siglo se la liberó de las numerosas
construcciones que tenía adosadas.


| Dpto.
de Composición.
Universidade da Coruña. |