Fue
construida por los romanos como faro de navegación en el siglo II
D.C. según lo indica la inscripción a los pies de la torre
y las referencias documentales que sobre la ciudad de Brigantium revelan
la existencia de un faro de la época de Trajano. La torre perdió,
posiblemente, su uso marítimo, durante la Edad Media al convertirse
en fortificación. Será en el siglo XVII cuando el Duque de
Uceda – 1682 – encargue su restauración arquitectónica al
arquitecto Amaro Antune, quien construyó una escalera de madera
que atravesaba las bóvedas hasta la parte superior donde sitúa
dos pequeñas torrecillas para soportar los fanales.
En el reinado de Carlos IV
se realiza una reconstrucción completa. La obra neoclásica
se terminó en 1791 y fue dirigida por Eustaquio Giannini. La torre
era antes de acometer la reforma, un cuerpo prismático con base
cuadrada, cuyo exterior presentaba un muro de piedra con dos puertas en
la parte baja y ventanas asimétricas que lo recorrían hasta
el piso superior, y un mordiente helicoidal que también llegaba
hasta lo alto. En su interior conservaba la vieja estructura romana, pero
con escaleras de madera que pertenecían a la restauración
del edificio, armonizándola en su decoración con los marcos
superiores de puertas y ventanas.


| Dpto.
de Composición.
Universidade da Coruña. |