Iglesia monacal de tres naves,
crucero y girola con cinco capillas en torno a la mayor.
Pese a la confluencia
de elementos románicos y protogóticos como la girola, el
templo puede ser encuadrado entre las obras del siglo XII, en pleno estilo
Románico. De este periodo conserva su estructura de muros con estribos,
arcos fajones y formeros y la fachada principal, todo ello en sillería
de granito.
Las capillas absidiales
de planta semicircular se cubren con bóvedas de cascarón
o cuarto de esfera, sobre nervios con clave colgante, comunicándose
con la girola por arcos apuntados. La techumbre de madera, se apoya en
el entramado de arcos de medio punto peraltados, elevados a su vez sobre
columnas adosadas a los pilares.
En el tramo central de la
fachada, se encuentran tres elementos singulares: la espadaña, el
rosetón románico con arquitos de herradura y la bella portada
con el Agnus Dei en el tímpano, cuatro columnas acodilladas en las
jambas y enmarcándolo todo las arquivoltas semicirculares, trabajadas
con pequeñas flores y animales fantásticos.
Muy estudiada por los historiadores,
datan la fundación del Monasterio en la Alta Edad Media, conociéndose
documentos del año 942. La iglesia fue levantada sobre una antigua
ermita merced a la poderosa familia Traba, siendo su constructor Miguel
Pérez, quien dejó tallado en los sillares su nombre y el
año 1194.


| Dpto.
de Composición.
Universidade da Coruña. |